domingo, 26 de abril de 2009

Acaríciame tú el alma

ACARÍCIAME TÚ EL ALMA
Por: Mario Almaguer

Palidezco al escucharte ofuzcado por los suelos
que pisas con destreza y desenfado por querer
al unísono los tiempos y dispares los anzuelos
que te lance una tarde o mañana de placer

He llegado por casual, por dispuesto no de bienes
más bien crédulo de sienes y sonrisas que me des
al amparo de tus ojos, desconcierto de mis claros
o tus dulces luz de Luna que ni una aún veré

No es ternura ni recato ni perdura una faz
aún al alba de mi alma que se calma con tu Sol
en cascadas decantadas sobre hombros de penumbra
que se agitan con el aire de un dorso que me alumbra
y me sigue el pensamiento, tu mi niña, tu al son

Puedo hoy si tú dispones o simple así lo anhelas
regalaros una danza o tres puentes de sonrisas
que se tejan noches viejas en callejuelas de recuerdo
al recato de mis manos que te juro que no muerdo
sin seguro de mis labios que te hacen ya mil misas

Cuan pensado que han valido siete noches en mi mente
como colmo del consuelo que se yergue en dos palabras
que no comen desde antes a la espera de más gente
que me entienda en la paz que tu fiel ahora alabas

Y no escapo del futuro, ni le creo ni le pienso
que me diste del camino o me preste más presente
solo quiero el desenfado del pasado que acrecente
los momentos que ya sueño al gozo de mi ascenso

Un veneno no será, no le creo a los embrujos
ni tapujos de miradas que casualidad abusan
y me usan a su gusto porque saben de mis lujos
y mi afán por esas joyas que tus ojos hoy acusan

Esto es solo un pensar que me inspiro sin azar
que desde hace tiempo nace sin par y si con fé

Desconozco yo de ti, tú de mi, que más daría
me complazco con vivir al pasito de los días
que no corten la marchita flor al viento
que la enlacen a la par de lo que siento

Fin de fines y de largos pensamientos
cauda loca de aquel rayo de luz
que repito la sazón de comer de vos lo nuestro
un inicio y primaveras, hora buena hoy te de

En carruajes de cordura y otoños al airoso
tiempo destempleado en raticos de la Alhama
que yo quiero mil y un noches en tu piel como reboso
y Granada de testigo, Acaríciame tú el alma

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